Todo está cambiando. Somos miles de millones de personas viviendo en un mundo hiperconectado. Nos comunicamos, interactuamos y nos informamos cómo, cuándo y dónde queremos. Tenemos mejor acceso al conocimiento. Y aunque no lo creas, tus consumidores te llevan varios clics de ventaja. 

Conforme la penetración de las TIC ha ido en aumento, las empresas han tratado de medir y explicar el uso de las mismas para mejorar su rentabilidad y competitividad. Así, se está produciendo una evolución lenta, pero constante; compleja, pero satisfactoria; vertiginosa, pero con ganas de echar a volar.

Si antes, innovar era una opción, ahora, es una obligación. Sin la transformación digital, las empresas quedarán en el olvido. 

Era digital

La era digital llego para quedarse

Como bien saben, desde hace ya algunos unos años, las organizaciones estábamos inmersas en un importante proceso de transformación digital. Con la llegada de la COVID-19, este proceso se ha acelerado sustancialmente, provocando un fuerte impacto en los mercados y en las propias compañías.

Proyectos cuya duración estimábamos en 10, o incluso 15 años, se están viendo acelerados a un ritmo sorprendente. Esto hace que necesitemos entender la nueva situación del mercado, comprender el nuevo tipo de cliente y desarrollar estrategias que nos permitan adaptarnos a esta situación de cambio tan profundo.

En este sentido, hablamos de lo importante que es reinventarnos, para acceder a nuevas áreas de conocimiento, porque las circunstancias de la tecnología hacen que todo coja tal celeridad, que será crucial la adaptación en tiempo real.

Así, las empresas deben implicarse al máximo, cohesionar equipos multidisciplinares y formarles continuamente si quieren ser competitivas. Sus equipos son el factor clave de su transformación digital, porque no hay que olvidar que dicha transformación siempre se hace en tres fases:

Fase 1. Remodelación del modelo de negocio, adaptándonos a la actualidad que vivimos.

Fase 2. Entrenamos, capacitamos y transmitimos los valores a nuestro equipo, a nuestra organización, ya que ellos van a ser el motor que hará este cambio.

Fase 3. Fase tecnológica, en la que dotamos de herramientas, sistemas, app, etc, a toda la Compañía.

Los profesionales tendremos más oportunidades si aprovechamos todo lo que tenemos a nuestro alcance. Nuestra actitud y forma de trabajar será clave.

A más tecnología el factor humano va a tener más importancia. En los equipos y en las organizaciones necesitamos de la tecnología pero también es muy importante la gestión emocional. La salud de las organizaciones pasará por saber gestionar la razón y la emoción en sus recursos humanos, para que su adaptación a los cambios sea ágil y se haga de manera natural y equilibrada, mostrando su capacidad de resiliencia ante lo que va sucediendo y siendo productivos sin sentirse desbordados.

Necesitamos construir visiones compartidas, reinventar modelos de pensamiento en las organizaciones, aprender prácticamente en tiempo real, en climas colaborativos, en lugares donde la experiencia directa constituirá un potente medio de aprendizaje.